Los Juegos del Mediterráneo, una oportunidad para la diplomacia deportiva de la ciudad de Tarragona

Los grandes eventos deportivos se estructuran en diferentes partes que podríamos resumir a grandes rasgos en las siguientes: fase organizativa (propuesta, designación, preparación, producción, dotación presupuestaria…), el evento tal y como la entendemos (competiciones, actos sociales y culturales, ceremonias, actividades protocolarias, gestión logística, recogida de datos…) y la evaluación post-evento.

Un evento, en sí mismo, no es una finalidad sino una forma de conseguir otros objetivos y esto mismo lo podemos aplicar al mundo de los eventos deportivos. El deporte es uno de los pocos factores que contribuyen a aumentar el sentimiento de pertenencia y orgullo colectivo. También a un país y/o ciudad. El deporte es también un instrumento para mejorar las relaciones políticas y económicas entre países o ciudades.

Los Juegos del Mediterráneo 2017 se encuentran actualmente en la fase organizativa y, como ya se ha hablado ampliamente en las últimas semanas, la dotación presupuestaria del evento no está resuelta. Hay grupos políticos que se han mostrado preocupados por la situación e incluso, en algún caso, hay quien se opone abiertamente. No me toca hacer valoraciones políticas pero si que me gustaría explicar porque creo que son importantes para la ciudad de Tarragona. La situación económica quizá no es la mejor pero estas carencias se pueden suplir con trabajo e imaginación.

Unos juegos deportivos implican la difusión de valores importantes en nuestra sociedad. Valores sociales, por lo que conllevan de integración e igualdad, valores personales, como la superación, esfuerzo o humildad, y otros valores culturales. Pero no olvidemos tampoco el valor económico que suponen (derechos de TV, marketing, acuerdos con marcas comerciales…).

El concepto de “diplomacia deportiva” es poco conocido pero es necesario que los responsables políticos y técnicos de la organización de los Juegos del Mediterráneo lo pongan en práctica en Tarragona. Deben hacer que esta diplomacia deportiva contribuya a la mejor percepción que tenga la ciudadanía de su ciudad y al mismo tiempo, utilizar el deporte como acción internacional de la ciudad. El deporte, como objeto de la acción diplomática, nos ayudará para crear una imagen de la ciudad, promocionarla, hacerla protagonista de los canales de información general.

Nelson Mandela aprovechó la celebración del Mundial de Rugby, un deporte de blancos, para superar años de segregación racial. Hay ciudades como Melbourne o Copenhague que han apostado claramente por el deporte para posicionarse internacionalmente.

El deporte se lleva a cabo en un ambiente de relaciones distendidas, donde las diferencias idiomáticas y culturales desaparecen. Un ejemplo lo tuvimos durante la celebración de los XX Juegos Juveniles Europeos en la ciudad de Tarragona el año 2010, cuando más de un millar de jóvenes de diferentes ciudades europeas compartieron experiencias durante cuatro días en nuestra ciudad. Un evento deportivo pero también social y cultural que recibió de manos de la vicepresidenta de la Comisión Europea, Viviane Reding, el premio europeo, Golden Star.

Es necesario que veamos los Juegos del Mediterráneo 2017 como una oportunidad para la ciudad, donde se puedan fomentar nuevas relaciones internacionales que ayuden al desarrollo económico y cultural de Tarragona.

Publicado en la web del ACPRI