Nos casamos! Y ahora, ¿por dónde empezamos?

Estaremos todos de acuerdo en que entre los eventos familiares y sociales, una ceremonia por excelencia es la boda. Cuando una pareja decide casarse empieza una larga travesía por diferentes servicios, muchas veces totalmente desconocidos por la mayoría. Papeleo oficial, espacio para celebrar la ceremonia y banquete, fotógrafo, invitaciones, vestidos, etc …

 Una boda no es un evento sencillo de organizar. Intervienen muchos aspectos a coordinar (ceremonia, cóctel, comida, baile, vestidos …) y los profesionales del protocolo y el organizador de eventos pueden aportar toda su experiencia para ayudar además de proponer innovaciones que harán que sea una boda totalmente diferente a cualquier otra (barras de “chuches”, photocall, libro de firmas, tarjetas de buenos deseos, etc.).

 Coordinar todos los preparativos y planificar la agenda del evento no es sencillo. En los últimos años ha surgido una nueva profesión, la del organizador de bodas, más conocido como weddig planner. Un profesional cada vez más imprescindible para organizar una boda sin problemas ni sorpresas de última hora. Necesario para que los novios puedan llegar relajados al que debe ser uno de los días más importantes de su vida, sin tener que preocuparse de nada … O casi nada.

 El organizador de bodas debe ayudar a los novios en el diseñoplanificaciónorganización y coordinación de su boda. Desde que deciden la fecha hasta que se van de la fiesta, asesorándolos en todo momento en todo aquello que tienen que hacer y cuidando especialmente cada detalle para garantizar que sea un día muy especial.

El papeleo oficial

anillos bodaEn el caso de una boda católica, al menos tres meses antes de la ceremonia se tiene que ir a la parroquia para fijar día y hora y otros detalles relativos a la celebración litúrgica y expediente matrimonial. Para que el rector pueda tramitar el expediente se deberán presentar una serie de documentación, y un testigo por cada contrayente, mayores de edad y correctamente documentados. Estos papeles formarán parte del expediente matrimonial.

En caso de una boda civil, prácticamente todos los trámites se realizan en el Registro Civil, donde se entregará toda la documentación previamente recopilada y donde también se deberá recoger el expediente una vez tramitado.

 Este mismo expediente será el utilizado por el Ayuntamiento donde se haya decidido contraer matrimonio para que se pueda reservar día y hora y formalizar así la boda.

 Toda la documentación tiene una validez de seis meses. Una vez presentada en el Registro Civil, se dará día y hora para volver a ir, en este caso con dos testigos que no pueden ser familiares y no tienen por qué ser los mismos testigos del día del enlace. A continuación, el juez y el fiscal verificarán los datos y, si son correctos, autorizarán la boda en unos 45 días, como máximo.

Una vez se tiene el visto bueno, hay un plazo de un año para celebrar el enlace ante cualquier alcalde, juez o funcionario autorizado del país e incluso del extranjero. En este último caso se remitirá el expediente al consulado de España del lugar elegido.

 Según el Instituto Nacional de Estadística, seis de cada diez matrimonios que se celebran en España son civiles. Esto quiere decir que si no acompañamos a nuestros familiares o amigos ni en la iglesia ni en los juzgados, asistimos a una “representación” o lo que algunos llaman “boda a la americana“.