Alta cocina: eventos que emocionan

Mi relación con el mundo gastronómico es diaria y siempre acabo leyendo algún artículo o viendo reportajes pero cuando voy a un restaurante prefiero que me sorprendan. Hace mucho que tenía ganas de relacionar mi pasión, el protocolo, con la restauración. Y tranquilos, porque no voy a explicar cómo comer gambas con cuchillo y tenedor, ni dónde colocar el pan o que copas utilizar para cada vino. Mucho se habla de la alta cocina. Muy alabada pero a la vez muy criticada.

Puedo entender que para algunos sea una barbaridad pagar 100 euros por una comida en un restaurante pero ¿no se gastan lo mismo o más los que van a ver un partido de fútbol de su equipo cuando juega la Champions o en la Eurocopa? No nos sorprenden ver las imágenes de hinchas llorando porque su equipo ha perdido. ¿Por qué no hacer lo mismo con una comida? Es posible emocionar a las personas alrededor de una mesa. Evocando sus recuerdos con sabores, olores, texturas … con una historia que se cuenta a través de los diferentes platos que se sirven.

Una comida, o una cena, sea para 100 personas o para una pareja, es también un evento, desde el principio hasta el final. Debemos lograr que ese evento, por el que se ha pagado mucho o menos, consiga emocionar.

La sincronización entre todos los actores que participan en una comida es indispensable y necesita de mucha organización. Orden de los platos, maridaje … todo puede cambiarse, sólo debemos saber porque lo hacemos y que la persona que tenemos delante lo pueda entender.

2 comentarios
  1. Nuria Nicolau
    Nuria Nicolau Dice:

    Hola Marta, que cierto todo lo que dices, que bonito poder emocionarte saboreando algo bueno y hecho con mucho amor. Espero que tengas un día para poder venir al restaurante l’Ànima Bistró a Vilanova i la Geltrú, donde creo que podrás emocionarte con su cocina y sus vinos. Avísame para poder disfrutarlo contigo. Un abrazo

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