Orígen de las fiestas de Santa Tecla

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Trompeters de la Ciudad @MartaProtocol

Las Fiestas de Santa Tecla de Tarragona son una celebración que, por los elementos que la integran, por su estructura organizativa y por su extraordinario arraigo popular, constituyen una manifestación de la cultura popular catalana de especial relevancia.

Su origen lo encontramos en la procesión que se celebró para recibir en la ciudad la reliquia del Brazo de Santa Tecla. Cuando el 17 de mayo de 1321 llegaba a Tarragona, procedente de Antioquia, en Oriente, la ciudad preparó un recibimiento fastuoso y vistoso, que serviría como referencia para la posterior estructura de la fiesta que ha llegado hasta nuestros días.

Por primera vez, los diferentes estamentos de la ciudad (político, eclesiástico, militar y la clase trabajadora) ocupaban la calle que se llenaba de los nuevos bailes creados por los gremios locales, siguiendo un proceso de síntesis y reinterpretación de los rituales precristianos y cristianos.

La traslación del Brazo de Santa Tecla destaca por la regulación hasta el más mínimo detalle de todo el ceremonial y protocolo  Desde el lugar que debían ocupar los distintos legados hasta el orden jerárquico o de precedencia pasando por el tratamiento que se debía dar a los asistentes. A través de los documentos estudiados, encontramos una exhaustiva descripción de los actos en honor a la llegada a Tarragona del Brazo de Santa Tecla.

La trascendencia ciudadana que tuvo este acto llevó a la instauración de la celebración solemne de la octava de Santa Tecla a partir de 1359 y en la publicación de un documento clave para entender las fiestas: las “Ordinacions de Santa Tecla”, que el 26 de julio de 1370 estableció el arzobispo Pere Clasquerí a instancias de los cónsules de la ciudad. El texto equipara el nivel de la fiesta de Santa Tecla a la del Corpus, por lo que son consideradas fechas fundamentales dentro del calendario local. Uno de los aspectos más importantes de este documento es que establece la estructura de los actos de la víspera y el día de la patrona, una secuencia que se mantiene casi invariable hoy en día.

En las “Ordinacions de Santa Tecla”, para el 22 de septiembre se dispone el canto de vísperas en la catedral, epicentro de la fiesta, y la actuación de las danzas de los gremios por toda la ciudad, es decir, el actual “Seguici”.

Para el día 23 de septiembre queda marcada la ida a oficio con las danzas y con la Bandera de la Ciudad y las de los gremios, y también la salida de la procesión del Santo Brazo bajo palio, por la calle y precedida por los bailes. Un esquema que se conserva todavía.

Además, establecían la limpieza y la decoración de las calles de la ciudad y especialmente aquellas por donde debía pasar la procesión. Indicaban también la asistencia del clero en la procesión y la aportación de veinte velas con la señal de la ciudad que los cónsules del municipio sufragarán para iluminar el Brazo. Desde hace años, se publica un Bando que insta a los ciudadanos a ornamentar sus balcones con banderas y colgaduras.

En 1381 se documenta el bestiario fantástico, y posteriormente, las representaciones alegóricas y los entremeses. Más tarde, en el s. XVI, aparecen los balls parlats, y el s. XIX supone la definición de otro elemento básico en estas fiestas: los castells.

Vemos pues la trascendencia que tomó la llegada de la reliquia del Brazo de Santa Tecla con el paso del tiempo.

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